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Domingo, 07 de agosto de 2005

Los pueblos, sus nombres y las señas de identidad

José María Suárez Gallego
Director del Seminario de Historia y Cultura Tradicional “Margarita Folmerin”
______________________________________________________

Portada del libro Mira Paisano

Bien es cierto que es para no perdonarle a don Miguel de Cervantes, que habiéndonos parido El Quijote para mayor gloria de las letras hispanas, nos privara del que sin duda hubiera sido el topónimo más peculiar de España, aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre don Miguel no quiso, o no le convino, acordarse.
La Geografía, para quien esto escribe, fue, por obra y gracia de mi condición de hijo de militar, más que una tediosa asignatura que irremediablemente nos hacía bostezar de aburrimiento de cinco a seis de la tarde, un grato menester que me llevaba a devorar literalmente un viejo atlas de provincias que había en casa, buscando los lugares donde habría que hacer nuevos amigos y acomodar el cuerpo a un clima diferente. Ello me llevó a aprender a leer y a traducir Ramadán por Cuaresma, en Tetuán; a hacer raíces cuadradas con sabor a salitre, en Málaga; a escribir versos sobre cómo se rompe el agua, en Granada; a hacer ecuaciones diferenciales perfumadas de azahar, en Sevilla; y a tomar cañas con farinato cuando cae la tarde en la inmensidad dorada y pétrea de Salamanca. Se acaba teniendo la impresión de que se es un poco de todos los lugares, teniendo, a fin de cuentas, la misma patria que el Capitán Trueno, es decir, aquella surgida de las sensaciones soñadas más que del pisotón de las apabullantes botas de la realidad.


De la misma forma que una vez descosidas las costuras de la Historia descubrimos que los Reyes Católicos no fueron tan católicos, y que todavía está por ver si los restos que se veneran en Santiago de Compostela pertenecen al apóstol del caballo blanco, o al druida celta Prisciliano, de la misma manera, cuando abrimos las entretelas de la Geografía nos enteramos que a los Montes Perdidos hace mucho tiempo que los encontraron, que los Montes Universales tienen su encanto localista por muy universales que sean, y que el lugar mas lejano del planeta no está en Africa, como cabría suponer, sino en un bello paraje, más allá de Tragacete (Cuenca), donde nace el río Cuervo. Allí nos gustaría ver a Indiana Jones, si es que es capaz de llegar integro.

Cuando viajamos, aunque lo hagamos a lomos del sillón de la salita de estar, sin más lanza que llevarse al ristre que el mando a distancia del televisor, nos damos cuenta que nos ofrece más confianza, así como quien dice amigosparasiempre, el campechano Castropepe en Zamora, que no el distante hablemedeusté Don Benito extremeño, que de todos es sabido que hay distancias que se andan y distancias de tratamiento que se sufren en el amor propio y la dignidad. Sacar las oposiciones de maestro y ser destinado a San Pedro de los Burros, en Asturias, sobre todo si al consorte lo mandan a So, en La Coruña, es poco menos que cantar misa y que el señor obispo te asigne como parroquia la de Paganos, en Alava, o la de Atea, en Zaragoza. Todo un prometedor comienzo para una carrera pastoral.

Casa de los Lorca en Asquerosa

Y es que el ir y venir de los tiempos retuerce los vocablos hasta convertir "aqua rosae" en Asquerosa, que así se llamó hasta 1943 Valderrubio, en Granada, cuando a propuesta de la Tabacalera se le cambió el nombre. Lógicamente, debieron pensar, que es más comercial vender tabaco procedente del Valle del Rubio –por el tipo de tabaco--, que no de tan indecoroso lugar. El mismo Federico García Lorca, que vivió sus años mozos en Asquerosa, y donde se inspiro para escribir "La Casa de Bernarda Alba", prefería poner en sus cartas el remite de "Apeadero de San Pascual, Pinos Puente" antes que nombre tan poco poético.(En la foto la casa de los García Lorca en la calle Iglesia nº 10 de Asquerosa, donde pasaron los veranos hasta 1925, año en el que se cambiaron a la Huerta de San Vicente en Granada.) (Cortesía de Servicios.Ideal.es)

Ocurre que cuando un pueblo decide cambiar su nombre, lo hace cargándolo de pompa y rimbombancia. Así, en la década de los sesenta, cuando ser de pueblo era poco más que una indignidad, el municipio leonés de Alija de los Melones, cambió su nombre por el más hidalgo de Alija del Infantado.

Moscas del Páramo

No lejos de él se encuentra en la misma comarca el no menos sugestivo pueblecito de Moscas del Páramo, que vemos en la foto aerea. Así, el también municipio leonés de Sacaojos, cambió el suyo por el de Santiago de la Valduerna –tal vez apoyándose en las reminiscencias guerreras y heroicas de la batalla de Clavijo--, o el madrileño Miraflores, antes de ser un lugar de vacaciones veraniegas, se llamó Porqueras de la Sierra, nombre a todas luces más agreste y prosaico. ¡Pero a ver quien invita a los amigos a pasar un domingo en el chalet de una urbanización con estirpe tan porcina!.

Curiosos son a veces los motivos soterrados por los que se cambian los nombres de los pueblos. Asi en 1959 la población madrileña de Chozas, que ya en 1596 era uno de los puntos fundamentales del camino que unía las villas de Manzanares y Guadalajara, cambió su nombre por el más sonoro y suntuoso de Soto del Real.

Arzobispo

Para ello se dió a elegir a los vecinos en votación popular entre tres opciones: La primera, que se llamara Soto del Real, haciendo referencia a las numerosas arboledas y sotos que rodean la villa, y a su antigua pertenencia al Real de Manzanares. La segunda de las opciones era que pasara a denominarse Alameda de la Sierra aludiendo a los arbolados ya citados, opción ésta menos pomposa pero más ecológica que no prosperó, siendo la última posibilidad de elección la de mantener el antiguo y pastoril nombre de Chozas.

Pero, según parece, los motivos que indujeron a la corporación municipal a cambiar el nombre no dejaron de tener sus raices pastoriles, si bien, es cierto, que se trataba de un pastor de mayor rango al tratarse del mismísimo “pastor diocesano” monseñor don Casimiro Morcillo González (1904-1971), natural de la citada villa de Chozas, y que en 1964 fue el primer Arzobispo de Madrid, habiendo sido años antes el Obispo Auxiliar de la Diócesis de Madrid, Obispo de la Diócesis de Bilbao, y Arzobispo de Zaragoza, desde donde pasó a ocupar la recien creada Sede Arzobispal de Madrid.(En la fotografía anterior --gentileza de alfayomega.es-- monseñor Morcillo abrazando a su madre en Soto del Real, su pueblo natal, el día de su nombramiento como primer Arzobispo de Madrid)

Lógicamente, el curriculum de presentación de tan ilustre personaje --y en aquella época del Nacional Catolicismo con mayor motivo-- no podia comenzar diciendo que había nacido en la modesta Villa de Chozas, para lo cual la corporación municipal, ya fuera por agradar a tan insigne hijo predilecto, o por debilidad ante las presiones de los aduladores de turno que pululaban por los resortes del Régimen, terminaron por denominarla Soto del Real, a todas luces un orígen más aristocrático y pomposo para alguien al que se le auguraba en su patria chica una excelente carrera eclesiástica en la Curia Romana.

Juan XXIII

Lo curioso del caso es que nunca sabremos si en la elección del nuevo nombre de la villa castellana tuvo algo que ver el hecho de que el entonces recién elegido Papa Juan XXIII (28 de octubre de 1958) hubiera nacido en un caserio del pueblo italiano de Sotto il Monte. Solo unos meses más tarde de la elección del nuevo pontífice y de la convocatoria por parte de éste del Concilio Ecuménico Vaticano II, el 25 de enero de 1959, la Villa de Chozas, y no por casualidad, cambiaría su modesto nombre por el de Soto del Real, que tanto recuerda al nada arrogante y pontificio Sotto il Monte, siendo Mons. Morcillo González, entre tanto, ascendido con todos los honores al cargo de Subsecretario del recién inaugurado Concilio Vaticano II.

Quede este caso como propio del anecdotario del entonces todopoderoso Nacional Catolicismo y su notable influencia hasta para renombrar aldeas, villas y ciudades. Existen otros casos que podrían haber sido citados, pero como botón de muestra quedémonos con éste que es uno de los más curiosos y significativos.

A veces las veleidades semántica retuercen como tirabuzones las etimologías de los topónimos y los nombres de los lugares acaban por indicarnos justamente todo lo contrario de lo que en si encierran sus significados. En realidad, Groenlandia viene a significar literalmente tierra verde, y no precisamente por la abundancia de vegetación, sino a modo de promoción para animar a sus posibles colonizadores a que fueran allí. Y en Tierra de Fuego, la parte más austral de América, hace un frío de aquí no te menees, por muchas y calentitas llamas que se le arrimen a su nombre.

Foto nocturna de la Fuente de las Generaciones de Guarromán

Algo parecido ocurre con el topónimo Guarromán, que nada tiene que ver con hombre guarro, sino con el río de los granados, el "Wadi-r-rumman" que llamaron los árabes en el Medievo. Exhibe esta Real Población del Sitio de Guarromán fundada por Carlos III, entre otros alicientes, el de haber sido acreedora en 1982 del Premio Conde de Guadalhorce que concede el Ministerio de Obras Públicas al pueblo más limpio de España. (En la foto una visión nocturna de un detalle de la "Fuente de las Generaciones" de Guarromán, que preside el comienzo del bulevar central de esta población )

Y es que es para hacernos meditar como a la Cultura, la nuestra, la que mamamos durante siglos de los pechos de los tartesos, iberos, fenicios, cartagineses, romanos, visigodos, árabes, judíos y cristianos, le están surgiendo, como a la atmósfera, agujeros en el ozono protector de sus señas de identidad, los cuales, la mayoría de las veces, tratamos de parchear con los contrasentidos de un sucursalismo cultural ramplón y de última hora. Somos capaces de ver el "man" --hombre en inglés-- en Guarromán colocado junto al “guarro”, y no vemos "gua" --Wadi en árabe, el río o el arroyo-. Hagamos a vuela pluma un urgente repaso por cuántos ríos, y pueblos del suelo patrio, comienzan por "gua" o "guada". Olvidamos de la noche a la mañana el legado árabe cuajado durante ocho siglos, y sólo bastan unos cuantos lustros de terapia televisiva para engancharnos al tren del sajonismo. Y es que el padre Guadalquivir y su antañona cultura ya no pueden con el todopoderoso imperio lingüístico del Mississipí.

Pero el parcheo toma tintes de disquisición grouchomarxista cuando denominamos la entrada de Andalucía como Despeñaperros, precisamente porque allí perdieron la batalla de las Navas de Tolosa (1212) las tropas árabes, --no olvidemos que también ha quedado en la historia el improperio "perro judío" para que ninguna de las "tres culturas" se vea libre de ofensas por parte de las otras, ni ello sea objeto de agravio comparativo--, y colocamos el blanco y verde nazarita --el verde es el color del Islam-- de nuestra enseña autonómica andaluza junto al nombre del famoso paso. Irónico homenaje para aquellos "perros" que perdieron la tierra a golpes de mandoble, y sin embargo nos ganaron los símbolos siglos después. Otra vez volvemos a tener la patria del Capitán Trueno, la soñada más que la que pisamos cada mañana al levantarnos.

Tal vez sea por todo esto por lo que tras los nombres peculiares de los pueblos se escondan los remiendos con los que tapar tantos agujeros que se nos abren en nuestras señas de identidad. Hacer un congreso sobre el tema, como el que prepara Guarromán, no tiene otras pretensiones, además de pasar unos días agradables, que el lanzar la primera paletada reparadora al consabido agujero.

Comencemos custodiando nuestros topónimos y acabaremos por no perdernos en un bosque de contrasentidos.
Yo me imagino los diálogos de los ponentes de un congreso de estos entre sesión y sesión:
— ...Pues yo soy de Calamocos, en León.
— Considéreme su paisano por cuestión de narices, yo vengo de Benamocarra, en Málaga.


Y es que el Mundo es un pañuelo con el que saludarnos, por mucho que se empeñen algunos en empaparlo con lágrimas, intolerancia y sangre.



(Publicado en la sección “Paisajes y Paisanajes” de Diario Jaén, 24-10-1993, y en el libro recopilatorio de artículos de prensa “Mira Paisano”, año 2000)

Por: ©José María Suárez Gallego | Artículos de prensa | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Me podrian ayudar a localizar familiares de una descendiente viva de saca ojos

susana molina | 26-12-2005 17:22:06

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