Cronista de Guarromán



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Rincón digital, a modo de buhardilla, de ©José María Suárez Gallego.


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Domingo, 24 de julio de 2005

Bacalao de Carnestolendas

Repite el viejo refranero hasta la saciedad que "hasta San Antón Pascuas son", en un intento de darle tiempo al tiempo para que las alacenas se vacíen por completo de las últimas tortas de chicharrones, los mantecados, empanadillas, alfajores y algún que otro turrón. Pero no es menos cierto que en cuanto acaban las Pascuas y sus hartazgos y las tardes comienzan a alargarse, el cuerpo nos pide parquedad en el comer, comienza a olerse ya doña Cuaresma, y de nuevo el refranero nos pone las fronteras en el almanaque cuando afirma: "Por San Antón, las Carnestolendas son". Es entonces cuando "oliéndose la Candelaria y San Blas se le ven las orejas al Carnaval", y el bacalao, uno de los salazones con más raigambre en la historia pitancera, comienza a reclamar su lugar en la despensa, precisamente el que dejaron libre las dulzainas de Navidad. Hagámosle, pues, sitio en nuestras alacenas y preparemos el paladar para los días de vigilia, que como quien dice ya están aporreando las portezuelas de febrero, al que llaman el loco por sus ventoleras y aguaceros.




Ingredientes: 600 gramos de bacalao; dos patatas grandes; dos pimientos verdes y uno rojo; una cebolla; tres dientes de ajos; salsa de tomate; un decilitro de aceite de oliva virgen extra.

Preparación: Ponemos el bacalao en remojo al menos durante 48 horas, cambiándole el agua unas tres veces. Cortamos los ajos y la cebolla finamente y los rehogamos en el aceite caliente. Partimos las patatas en laminas no muy gruesas, como si fueran para tortilla, y las añadimos al aceite que contiene los ajos y la cebolla. Las dejamos hacer a fuego lento.
En otra sartén freiremos los pimientos cortados en tiras. Cuando estén casi a punto los incorporaremos al guiso y dejaremos que todo acabe de hacerse, teniendo cuidado de que las patatas no se doren. Añadiremos entonces la salsa de tomate, que habremos preparado previamente, y moveremos para que todo quede bien mezclado.
En una cazuela de barro que contenga un poco de aceite de oliva rehogaremos ligeramente el bacalao desmigado y verteremos sobre él el guiso de patatas y pimientos con la salsa tomate, dejaremos todo calentar al fuego durante unos minutos mientras movemos para mezclar los trocitos de bacalao con el resto del guiso.
Para dar tiempo a que las patatas tomen todo el sabor del resto de los ingredientes, es conveniente prepararlo con alguna antelación a la hora prevista que pensemos tomarlo. Bastará con calentar un poco cuando vayamos a servirlo.



Por: ©José María Suárez Gallego | Recetario de cocina tradicional | Comentarios (0) | Referencias (0)

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